Los hijos de Miquiná fueron sometidos por los Kiché unos cientos de años antes
de la conquista española. Regidos por la Casa de los Yaxes fuimos asimilados al
universo de Gumarcaaj (conocida como Utatlán por el conquistador). Nos volvimos
kiché y desde entonces hemos construido esta identidad.
Algunos soñadores
pretenden hablar de la grandeza de nuestro pueblo, convertirla como una ciudad
importante en el reino precolombino, no creo que eso haya sucedido. Fuimos, eso
sí, un importante puesto de avanzada militar, porque las tropas kiché hacían
escala en Chuimekena antes de enfrentarse a los españoles y estos quizás pasaron
por ella en su camino rumbo a la capital Gumarcaaj.
Fuimos esclavizados y nos
convertimos en una misión, reducción conocida como PUEBLO DE INDIOS y desde
entonces eso hemos sido, "indios". A lo largo de la historia nos han sumano
otros motes: "ignorantes, revoltosos, tercos". Dominados por alcaldes y
gobernadores impuestos por la hegemonía de la ciudad de Guatemala, conocida por
mis hermanos caqchikeles después de la conquista como la PANGAN de los
españoles. Desde entonces hemos sido objetos de derecho, no sujetos y solo hasta
1,944 pudimos alzar nuestra cara, POR PRIMERA VEZ EN QUINIENTOS AÑOS.
Nuestras
autoridades locales, comunitarias como ahora las llaman, son el vinculo directo
con nuestro pasado. Entre nuestros dirigentes destaca Atanasio Tzul fue
principal, a quien hoy llamaríamos Presidente de los 48 cantones y nuestros
hermanos de Pangán lo reconocerían como REVOLTOSO o ANARQUISTA. Esas autoridades
locales, que custodian su pasado a través de la estructura de los 48 cantones se
alza siempre que los intereses del pueblo de Totonicapán se ven afectados. Somos
hijos del Señor de Chuitamango, aquella "sombra" de héroe, a quien no se alzo
monumento, como a Atanasio, quizás porque su lucha en 1,914 no era ya relevante,
"la independencia" había pasado" y un "indígena en levantamiento" no era
importante.
Totonicapán alza su voz. Desde algunas décadas, los hijos de Miquiná
no se quedan callados. Susurran, hablan, en ocasiones gritan, pero los oídos de
los de Pangán siguen cerrados. El puño y la represión por el contrario están a
la orden del día.
El 04 de octubre 2012 fue una fecha gris para Miquiná.
Nuestros hermanos fueron masacrados y esa tragedia sirvió para desencadenar la
pasión furibunda e ideológica de nuestros hermanos guatemaltecos. Comentarios,
burlas, defensas apasionadas llenan los artículos que vienen, artículos que van
y en este nuevo concierto musical, la voz cantante de Totonicapán quiere ser
ahogada.
Nuestras autoridades, las verdaderas han hablado: QUEREMOS DIALOGO,
queremos que nos escuchen: Queremos leyes justas en beneficio de todos, QUEREMOS
LUZ pagando por por ella a precios justos y no pagando lo que no hemos
consumido. Queremos que los hijos de Totonicapán que se han formado desde 1,950
en la "Gloriosa ENRO" (Escuela Normal Rural de Occidente) sigan teniendo el
derecho a la educación, tan difícil, tan escasa en nuestro suelo.
Esa voz
potente de Totonicapán no tiene eco entre los hermanos de Pangán. Estamos muy
lejos de ellos, a kilómetros de su corazón y años luz de su comprensión y de la
razón. Quizás algún día nos escuchen, quizás se sentaran a nuestro lado,
acallaran su voz, dejaran sus comentarios y por primera vez en mucho tiempo no
será PANGAN ni sus hijos los que hablen, sino los que escuchen. Espero conocer
ese día...
En tanto sigo llorando por mis hermanos perdidos, los hijos valientes
de Miquiná.